Bienvenido a somos muy perros

comportamiento

Cómo elegir el mejor collar para mi perro

El collar es uno de los accesorios más importantes para tu mascota y para ti, ya que te ayudará a pasear con tu perro. Hay muchos diseños diferentes, pero hay que saber elegirlo bien, pues no todos los perros son iguales y cada uno necesitará el que más se adecue a él.

Resistente

Un collar debe ser resistente, no es recomendable que un collar pueda romperse en un tirón. Por tanto, el collar de tu perro debe cumplir unas reglas básicas:

  • Que sea resistente dependiendo el tipo de raza de tu perro.
  • Que pueda tener el nombre identificativo de tu perro y tu teléfono en caso de que se pierda.
  • Que no le apriete el cuello ni que vaya demasiado suelto.
  • Entre el collar y el cuello de tu perro deben caber dos dedos para procurar que no le apriete, evitar rozaduras y la pérdida de pelo por el roce.
  • Es muy importante que sea resistente, sobre todo si tu perro es una raza grande, ya que suelen tirar de él y podría romperse si el material no es lo suficientemente fuerte.
  • Si tu perro es pequeño, no le pongas un collar que pese porque le puedes causar problemas físicos.
Collar de cuero

Este tipo de collar es muy duradero. Al principio, puede ser algo duro hasta que se acaba adaptando al cuello de tu perro y se reblandece gracias al contacto con el animal. Son planos y perfectos si tu perro es de pelo corto o medio. Los redondeados están pensados para mascotas de pelo largo.

Collar de nylon

El nylon es un material resistente y soporta bien la humedad, los cambios climáticos y las temperaturas altas.

Collar con hebilla

Este tipo de collar es el más utilizado ya que se suele recomendar para cachorros o perros inquietos. Es el más fácil de poner y quitar y evitan que tu perro se pueda estrangular. Los hay fabricados de diferentes materiales.

Collar de adiestramiento

Este tipo de collares suelen ser metálicos y hechos a base de cadenas o incluso pinchos, al principio estaban pensados para colocarlos con los pinchos hacia fuera para defenderse del ataque de otros animales. Actualmente, las personas lo utilizan con los pinchos hacia dentro para adiestrar.
Si no se sabe dar un correcto uso, hay que evitar ponerlos en el animal ya que están diseñados para generar presión sobre el cuello cuando se tira de él. Nunca se debe utilizar de manera habitual y mucho menos para dejar a tu perro atado, ya que puede causarle heridas graves.

El arnés

Los arneses para perros se están haciendo más populares ya que evitan los tirones. Los arneses están pensados, sobre todo, para transportar al perro en coche con el cinturón de seguridad. El arnés es ideal para los perros que tienden a tirar al caminar, como los perros grandes.

Correa de cabeza

Tienen forma de bozal y ejerce presión en la nuca cuando el perro tira de la correa. También pueden utilizarse junto con un buen adiestramiento para corregir malos comportamientos.

Estado de conservación

Hay que revisar siempre que el collar se encuentre en buen estado y que los puntos de sujeción estén bien para evitar sustos en los paseos. Si el collar de tu perro está desgastado, mejor cambiarlo por otro nuevo o en mejores condiciones.

Cómo tratar la coprofagia canina

La coprogafia canina es un trastorno del comportamiento más usual de lo que creemos y que, básicamente, consiste en que el perro come sus excrementos o los de otra mascota. Son diversos los motivos que pueden llevar al animal a actuar de este modo y, por ello, también existen diferentes formas de atajar este problema.

Uno de los motivos que lleva a nuestro perro a comer excrementos es la falta de alguna vitamina esencial en su dieta o, simplemente, una alimentación insuficiente en cantidad. Por ello, debemos analizar si estamos proporcionando a nuestra mascota toda la comida que necesita.

La coprofagia canina también se puede deber a que nuestro perro imita el comportamiento de otro animal al que ha visto comer excrementos. En este caso, la solución consiste en reprender a nuestra mascota, haciéndole ver que su conducta es incorrecta.

Los excrementos, pese a que a nosotros nos provocan repulsión, tienen buen sabor a juicio del perro. Cuando veamos que nuestra mascota va a comerlos, debemos agregar a éstos un suplemento en polvo que da mal sabor y que podemos encontrar en cualquier tienda de animales.
Repitiendo esta acción varias veces, conseguiremos que el animal asocie mal sabor y excremento y abandone su conducta.

En caso de que no logres atajar de estos modos la coprofagia de tu perro, acude a consultar al veterinario, ya que tu mascota corre serio riesgo de coger una infección. Un especialista podrá indicarte otros métodos para solucionar este problema.

Cómo evitar que mi perro pida comida cuando estoy comiendo

Seguro que te suena esta escena: acabas de poner la mesa, te sientas a comer y tu perro (o perra) te mira con ojos de pena y no para de pedirte tu comida. Si esta situación te resulta incómoda, no te preocupes, porque tiene una solución muy sencilla: no darle nunca cuando pide. Esto resulta fácil de decir, pero en la práctica muchas veces no se obtienen los resultados deseados porque descuidamos algunos factores.

El comportamiento del perro

Para entender bien el problema y por qué en ocasiones fracasan los métodos utilizados para acabar con él es conveniente explicar cómo adquieren los perros sus conductas.

Uno de los tipos de aprendizaje más importante en los perros y que regula este comportamiento (pedir comida a la mesa) es el condicionamiento operante.

El condicionamiento operante se basa en que el animal realiza una acción de la que obtiene o bien un premio, también llamado refuerzo positivo, que estimulará al perro a repetir el acto, o bien un castigo (refuerzo negativo), que le disuadirá de volverlo a realizar.
Obviamente, si cada vez que realiza la acción de pedir comida obtiene un premio (la comida), seguirá repitiendo esa acción.

Pero hay otra cosa que hay que saber sobre el condicionamiento operante, y es la efectividad de los refuerzos positivos. A la larga, un refuerzo positivo será más efectivo si el perro no lo obtiene siempre que realiza la acción, es decir, si se tiene que esforzar para conseguirlo. Esto técnicamente se conoce como refuerzo discontinuo.

Por ejemplo, cuando estamos enseñando a un perro a sentarse, si le damos un premio cada vez que lo haga, usaríamos un refuerzo normal, continuo, pero si en lugar de premiarle cada vez que se siente, lo hacemos a la tercera vez que lo consiga, estaríamos ante un refuerzo discontinuo. Veremos la importancia de esto más adelante.

El método

Como hemos dicho, se resume en no darle comida cuando pide, pero debemos tener en cuenta un par de cosas:

  • No darle comida nunca cuando pide, pero de verdad. Es posible que los propietarios no suelan dar al perro comida, pero también lo es que en ocasiones especiales (cuando ha sobrado comida, en fechas señaladas, etc.) le dan, con lo que no se alcanza el objetivo (que deje de pedir).
  • Consenso familiar. Otras veces, algunos miembros de la familia siguen las instrucciones a rajatabla pero otros le siguen dando comida, con lo que tampoco se soluciona el problema. También hay que advertir a los invitados.

No darle nunca, por mucho que insista. Si normalmente no le das comida, pero cuando se pone muy pesado claudicas y acabas por darle lo que pide, estás usando sin quererlo el refuerzo positivo discontinuo del que habíamos hablado antes, con lo que el problema empeora. Para que nos entendamos, es como si el perro interpretase que para conseguir la comida ha de insistir hasta que lo consiga.

Cómo entrenar a un perro sordo

Empezar a entrenar a un perro sordo no se diferencia mucho de entrenar a un perro que no tenga problemas de audición, ya que ambos necesitan ser reforzados positivamente para que repitan las conductas que deseas. Si tienes un perro sordo sabrás que las pautas para educarle deben ser el doble y más constantes que las de un perro que sí oye, ya que la mayoría de las pautas son verbales. Al tener un perro sordo, tendrás que utilizar alternativas para obtener y, sobre todo, para mantener la atención de tu perro, además de encontrar sustitutos para su elogio.

La visión será la mejor comunicación que tendrás con un perro sordo. Debes saber que los perros independientemente de que sean sordos o no, aprenden más rápido señales que órdenes verbales, así que esto es una ventaja. Pero debes asegurarte que todos los miembros de tu familia o al menos las personas que traten al perro con frecuencia, hagan las mismas señales que haces con él, puesto que si no solo se sentirá confundido y no podrá relacionar la señal con la orden.

Tu lenguaje corporal y tus expresiones faciales también son muy importantes para que pueda entender tus sentimientos y saber si estás enfadado o alegre. No dudes en exagerar tu expresión de alegría o de desaprobación con tu rostro.

Mantener la atención de un perro sordo y que te mire el tiempo necesario puede resultar lo más complicado. Para ello, es imprescindible que tengas algo que le haga tener atención hacia ti: la comida. Gracias a su olfato y a la vista, si tienes comida junto a ti podrá prestar atención a tus señales.

Debes ayudarle a identificar el comportamiento deseado para que lo repita. Para ello, haz que asocie el comportamiento con algo que le gusta como una caricia, un juguete, comida, etc.
Otra manera para captar su atención y que lo asocie a ti es con una luz de una linterna o con un collar de vibración que puedes encontrar en tiendas de mascotas. Pero para que asocie la luz de la linterna o la vibración del collar con tu llamada, deberás enseñárselo recompensándole.

Recuerda que la educación de un perro es muy importante para poder conseguir una buena convivencia y requiere mucho compromiso y paciencia por tu parte. Descubrirás como se volverá una experiencia muy enriquecedora cuando consigas comunicarte con tu mascota, además de ayudar a tu perro a vivir en un mundo de oyentes.

Qué hacer si mi perro no quiere andar

El paseo del perro es uno de los momentos más importantes y delicados al mismo tiempo del día. Y es que el ejercicio de tu can es fundamental para que canalice toda su energía y se desprenda de las tensiones acumuladas, además de aprovechar para hacer sus necesidades. En ocasiones puede suceder que tu perro se pare en seco, se siente y decida que no quiere caminar más, o directamente no quiera andar desde el inicio del paseo. ¿Qué hacer cuando esto ocurre?

Que tu perro se detenga en medio del paseo y no quiera andar más puede suceder por varias causas. La más común, por no haber enseñado correctamente a tu can a pasear. Las malas prácticas pueden provocar que tu perro adquiera malos hábitos, como no caminar. Otro motivo por el cual tu perro no quiere andar puede ser que simplemente está cansado y necesita tomar un respiro.

Si tu perro es adoptado y tuvo un dueño anterior, otra posibilidad es que el paseo le ocasionara un trauma, le produzca miedo y por ello no quiera caminar. Y si no lo es, puede que haya motivos de la calle que le produzcan temor, como los ruidos de los camiones, las motocicletas o los niños. Y, la última de las opciones más comunes es que tu perro se haya hecho daño en alguna articulación o en las patitas y le duelan al andar. En estos casos, lleva a tu perro al veterinario lo antes posible para que pueda tratarlo y curarlo.

Si no tiene ninguna dolencia, deberás seguir estas recomendaciones para corregirlo y retomar el paseo. Tu can debe asociar el paseo con cosas positivas, por ello, lleva siempre contigo una bolsita de premios y algún juguete. Una forma muy efectiva de hacer que tu perro camine es enseñarle el juguete para que vuelva a motivarse. Muéstraselo y da pequeños pasos hacia adelante para obligar a tu perro a levantarse y andar. Cuando lo haga prémialo con el juguete o una golosina. El condicionamiento positivo es vital para adiestrar a tu perro.

Otra de las causas por la que tu perro decida parar de caminar es que está cansado. Si esto es así es porque no has realizado las pausas adecuadas. Lleva a tu perro a pasear a un lugar amplio, como un parque, y, tras llevar un rato caminando, detente, siéntate en un banco y deja que tu perro descanse. En este momento puedes darle el juguete para que se tumbe y juegue con él. Realiza parones de 10 minutos y retoma el paseo.

Si tu perro le teme a todos los ruidos de la calle, incluidos los producidos por los niños, lo más recomendable es que tú te mantengas firme y no des por sentado el miedo de tu can. Tu actitud es fundamental puesto que sin darte cuenta se la transmites a tu perro y agravas su comportamiento y sensibilidad. Así, cuando pase un camión ruidoso, un niño, una motocicleta o cualquier elemento que produzca un ruido fuerte, no le des importancia y dale una golosina a tu perro para distraerlo y conseguir que no se asuste. De esta manera no se percatará de los elementos que le producen temor y no se detendrá. Poco a poco, reduce las golosinas hasta conseguir que tu perro normalice la situación y no se asuste.

Para que tu perro quiera andar y no se detenga durante el paseo es muy importante que lo eduques correctamente. Recuerda que si el motivo de la detención es por un trauma o molestia física debes llevarlo al veterinario. Si tras realizar estas indicaciones tu perro sigue sin querer caminar, acude a un especialista.

Cómo calmar el llanto de un cachorro

Lo más probable es que si un cachorro llora de forma continuada eche de menos los cuidados de su madre y los juegos con el resto de la camada. Sin embargo, también es posible que sus llantos se deban a que padece alguna enfermedad. Para evitar males mayores, no debemos obviar los quejidos del cachorro y, en caso de que intentando emular sus condiciones naturales en las primeras semanas de vida no consigamos calmarlo, hemos de acudir al veterinario.

Si el cachorro llora mucho, quizás eche de menos el calor materno y de la camada. Por ello, aunque estemos en verano, en su lugar de descanso hemos de colocar una mantita en la que se pueda acurrucar, notar calor y sentirse protegido.
Aunque a nosotros nos puede parecer molesto, un reloj que marque el paso de los segundos le vendrá muy bien a nuestro cachorro y puede ayudar a calmar su llanto; ya que servirá para simular el latido del corazón de la madre.
Los juegos con los hermanos que forman parte de su misma camada son un aspecto importante también de las condiciones de desarrollo natural de un cachorro. Por ello, hemos de procurar que se entretenga jugando nosotros mismos con él. Además, podemos acudir a una tienda especializada y comprar juguetes adaptados a su edad.

Para evitar que nuestro cachorro llore, en su lugar de descanso podemos colocar un peluche algo más grande que él, aproximadamente del tamaño de su madre, de modo que cuando duerma se pueda recostar sobre él, del mismo modo que lo haría junto al cuerpo de su madre.
Obviamente, hemos de descartar que los llantos del cachorro se deban a que esté pasando hambre o sed. En este artículo te explicamos cómo cuidar a un cachorro para evitar que nuestra falta de conocimiento repercuta negativamente es nuestra pequeña mascota.
La falta de conocimiento de su nuevo hábitat puede llevar al cachorro a sentirse inseguro y a llorar por ello. Lo que debemos hacer es dejar que, al menos en una ocasión, la mascota entre por todas la habitaciones del hogar y pueda olisquear e investigar por todo el terreno.

Si después de haber seguido todas estas pautas, sigue el llanto de nuestro cachorro, lo ideal es que lo llevemos la veterinario para descartar que esté sufriendo alguna enfermedad o molestia.

Cómo educar a mi perro para que no tire de la correa

A todo el mundo le gusta pasear junto con su mascota por la calle. Pero, ¿qué ocurre cuando tu perro en este momento, que debería ser relajante para ambos, no para de dar tirones de correa? Para poder conseguir cambios en tu perro debes invertir tiempo y cariño en él. Las cosas no se consiguen solas ni de la noche a la mañana.
Primero, hay que empezar desde casa. Porque es desde casa desde donde debemos salir con nuestro perro. Para ello, deja que se familiarice con la correa. Deja que la olfatee, que sepa qué es y poco a poco se la pones en el collar.

Fíjate que la correa y el collar queden bien ajustados y que resulte cómodo para tu perro. En ningún momento debe ser una molestia para él.

Antes de empezar a pasear pon a tu perro a la izquierda y en tu mano derecha ten una golosina para poder premiarle cuando lo merezca. Con la cuerda en tu mano izquierda y la cuerda floja, manda a tu perro que se siente antes de pasear.

Cuando empieces a caminar hazlo con el pie izquierdo para que sepa que ahora es el momento de empezar a pasear. Si se te adelanta, párate y suavemente tira de la correa hasta que tu perro vuelva a estar a tu izquierda. Cuando esté colocado puedes reanudar el paseo, recuerda que deberás pararte todas las veces que sean necesarias hasta que tu perro entienda que debe caminar a tu lado.

Recuerda que cuando tu perro se mantenga a tu lado, deberás darle el premio. Dile que se siente y si lo hace, dale otro premio. Mientras le des el premio, dile "bien hecho", "bien", o el cumplido que quieras que sea para él. Hazlo en distancias cortas.

A medida que vaya mejorando y entendiendo qué debe hacer, ve aumentando gradualmente la distancia, haz giros a la izquierda y a la derecha, etc.

Recuerda que tu buena actitud ante el paseo y tu paciencia y tranquilidad son esenciales para que tu perro asocie la hora del paseo como algo agradable.

Cómo comunicarme con mi perro

Tener una mascota es muy reconfortante, pero poder comunicarse con ella ya es perfecto, porque de este modo se puede establecer una comunicación que permite aunque sea a través de órdenes sencillas o con el lenguaje corporal establecer un contacto. La comunicación perro-humano y humano-perro existe y solo hay que saber cómo hacerlo para que funcione. Se puede dirigir al perro de forma más estricta, pero la comunicación hará que además de que te obedezca, se establezca una buena comunicación entre ambos.

Primero debes tener en cuenta su educación para que tu perro te obedezca. Esto debes tenerlo en cuenta desde que son cachorros y así poder corregir sus conductas inadecuadas, algo que cuando es adulto cuesta más poder llevar a cabo, aunque no es imposible.
Observa a tu perro. No hay mejor manera de aprender algo que observando. De este modo podrás aprender sus hábitos, sus gestos y movimientos más frecuentes. A la vez, empezarás a comprender casi sin darte cuenta su comportamiento de forma natural.
Empieza a entender el contacto visual que tienes con tu perro. Seguro que entiendes en las personas el lenguaje visual, cuando una persona te mira mucho o te quiere decir algo con la mirada. Incluso puedes sentir amenaza cuando alguien te mira muy fijamente. Con tu perro es muy parecido, cuando se les mira muy fijamente se pueden sentir confundidos y sentir esa mirada como una amenaza. Normalmente el perro desviará su mirada para evitar una situación de confrontación.
La postura que adopte tu perro también será importante en cuanto a vuestra comunicación. Muchas de ellas serán sutiles y quizá te tome un tiempo identificarlas, pero una vez que lo entiendas, verás cómo vale la pena. Veamos algunas de ellas:

  • Confianza: mantendrá su cuerpo en alto con su cola hacia arriba. Se notará tranquilo y confiado.
  • Reverencia: con esta postura agachada con el culo levantado, la cabeza agachada y las patas delanteras hacia adelante es una clara invitación al juego.
  • Balanceo de cadera: es una señal inequívoca de juego. Si balancea la cadera junto a tu cuerpo puede que sea una petición para que le rasques esa zona.
  • Rodar: si pone el vientre hacia arriba y rueda de lado a lado, es una muestra de respeto y confianza hacia la autoridad. También puede indicar que le rasques la barriga. También podría ser indicador de resistencia pasiva, para distraerte con el juego y que te centres en otra cosa.
  • Asustado: si se agacha, se encoge o se esconde está asustado o se siente inseguro. También puede poner su cola entre las patas.
  • Agresivo: si empieza a mover la cola enérgicamente manteniéndola hacia abajo y se queda rígido hacia adelante, se siente amenazado y está en posición agresiva.

Fíjate también en sus gestos, por ejemplo que levante la pata y te la ponga en la pierna para pedirte algo o cuando sacude la cabeza y los hombros en señal del fin de una actividad.

Su cola y sus orejas, igual que la cola y las orejas de los gatos, también nos dice mucho sobre su estado de ánimo. No siempre es felicidad. Para comunicarte con tu perro deberás tener estos aspectos también en cuenta.
Escucha a tu perro, sus ladridos, gruñidos o gemidos también te indicarán cosas importantes para comunicarse contigo. No es lo mismo un ladrido jugando que un gruñido cuando se siente amenazado.
También puedes comunicarte con tu perro mediante tus palabras. Con paciencia tu perro podrá aprender a asociar una señal o palabra con un comportamiento suyo y tu respuesta a este. Por ejemplo puede asociar “ven” con acercarse a ti, o “siéntate” para sentarse delante de ti y conseguir nuestra aprobación, o también “fuera” para no subirse a tu sofá. Así mismo también es capaz de aprender la palabra “no” como tu desaprobación.
Es importante que te comuniques con tu mascota, sobre todo para poder identificar señales de tu perro como estrés para evitar comportamientos agresivos.

Este proceso de aprendizaje, tanto tuyo como de tu perro, no se hace en dos días, ten paciencia y sé constante.

Cómo evitar que el perro ladre

Los ladridos de los perros, además de que puede ser el síntoma de algún malestar o enfermedad en el animal, alteran los nervios de las personas de su entorno y, si vivimos en comunidad, puede llegar a ser un problema vecinal. El ladrido es una forma más que tiene nuestra mascota de comunicarse, pero si lo hace de forma continuada podemos pensar que está intentando llamar nuestra atención por algún problema.

El perro es el animal social por excelencia y, si está mucho tiempo solo, manifestará su malestar en forma de ladridos. Por ello, hemos de procurar dejarlo solo el menor tiempo posible y hacer que comparta con nosotros nuestras salidas de ocio.

En el caso de que nos veamos obligados a dejarlo mucho tiempo en soledad, le compraremos juguetes adecuados a su edad y a su tamaño y le enseñaremos a entretenerse con ellos.

El ladrido de nuestro perro se puede deber, simplemente, a rabietas. Entonces, lo que tenemos que hacer es acercarnos a nuestra mascota por detrás, agarrarla de forma que la inmovilicemos, y gritar un "No" contundente.

A continuación, dejaremos al perro solo y lo ignoraremos. Cuando el perro deje de ladrar sí que iremos a junto a él y le daremos cariño, a modo de compensación por un buen comportamiento.

Por mucho que nos moleste y que nos duela pensando que el perro puede tener algún sufrimiento, el único acercamiento que debemos tener cuando nuestro perro ladre es el señalado en el punto anterior. Así que, cuando nuestra mascota ladre de forma continuada, tenemos que ignorarlo, de modo que comprenda que con esa actuación no logra llamar nuestra atención ni consigue nuestro cariño.

Otra alternativa para que nuestro perro no ladre es hacer que practique mucho ejercicio y, si es posible, socializando con otros animales y personas. De este modo, lograremos que nuestra mascota esté feliz y saludable y no requiera nuestra atención constante para estar satisfecha.

Nunca debemos recurrir a un bozal para que nuestro perro no ladre cuando estamos ausentes y no moleste a los vecinos. Lo único que conseguiríamos de este modo es que la mascota esté frustrada y mucho más ansiosa. Además, aunque sería una solución ante el ruido que provoca en el vecindario, estaríamos actuando de una forma cruel con el animal.

Si seguimos todas las pautas indicadas y nuestro perro sigue ladrando, debemos acudir al veterinario ya que puede que el ladrido sea el síntoma de una enfermedad que nosotros no hemos detectado

Cómo entender los ladridos, aullidos y gruñidos de mi perro

Entender el lenguaje corporal de tu perro y saber cómo comunicarte con tu mascota es realmente importante para poder establecer un vínculo con tu animal y conseguir entenderle. Pero hay otros aspectos que no se puede dejar pasar por alto: los ladridos, los aullidos y los gruñidos de tu perro. Hay quienes piensan que un ladrido es un ladrido y punto, pero no es así. Tu perro te estará diciendo mucho a través de su comunicación oral.


Los ladridos

Para entender los ladridos de tu perro, primero tendrás que aprender a diferenciarlos.

Ladrido fuerte, agudo y rápido. Nos estará indicando agresividad y territorialidad.

Ladrido gutural o corto de forma frecuenta, puede ir acompañado de gruñidos. Advertencia a la manada, de peligro potencial. Tú eres su manada.

Ladrido corto. Tu perro te saluda, te da la bienvenida.

Ladrido corto de tono alto. Juega contigo.

Ladrido agudo como un grito. Te indica que tu perro siente dolor o se encuentra mal.

Ladrido bajo y espaciado. Te advierte que retrocedas, que puede atacar.

Los aullidos

Aullido largo. Se siente solo.

Aullido corto con tono alto que aumenta. Tu perro está feliz.

Aullido en modo sirena. Tu perro responde a otros aullidos o a un ruido constante.

Aullido solo. Señal de caza.

También puede ocurrir que tu perro emita aullidos únicamente porque se encuentra feliz.

Los gruñidos

Tu perro puede emitir gruñidos juguetones que son comunes cuando está jugando, así que hay que saber diferenciar los gruñidos de juego con los agresivos o de alerta. Aunque un perro que está demasiado exaltado jugando puede morderte.

Gruñido bajo. Debes retroceder porque te está indicando que es un perro dominante y puede atacarte si se siente invadido.

Gruñido con ladrido corto. Tu perro está respondiendo a una amenaza. Ten cuidado porque puede ser un aviso de que va a atacar.

Gruñido medio con o sin ladrido. Indica que tu perro está nervioso y puede ponerse agresivo.

Gruñido suave en murmullo. Signo de alegría y de juego.

Gruñido con ladrido en tono alto. Tu perro se siente inseguro y aunque no quiere pelear, si le siguen molestando lo hará.

Cómo entender el lenguaje corporal de mi perro

¿Te has planteado alguna vez por qué el perro es tan buen animal de compañía? Una de las razones de más peso es por la facilidad que tienen de comunicarse con nosotros y nosotros con ellos. Comunicarte con tu perro es esencial, pero para que ocurra, primero debes entender su lenguaje corporal. Los perros muestran su estado a través de su lenguaje corporal expresando sentimientos básicos tales como miedo, sumisión, agresión, deseo de jugar, etc. Las orejas y la cola tienen el papel protagónico en el lenguaje corporal del perro.


Miedo

Cuando tu perro sienta miedo sus orejas estarán echadas hacia atrás e incluso pegadas a la cabeza. Su cola estará entre las patas traseras y tendrá el hocico cerrado con su cabeza agachada. Los ojos permanecerán entreabiertos o incluso cerrados. Su cuerpo estará encorvado, agachado y puede emitir gemidos. Si gruñe y muestra los dientes estará pasando del miedo al enfado.

Si siente mucho miedo, puede esconderse para evitar el estímulo que le ocasiona el miedo.

Está enfadado

Cuando un perro se enfada, generalmente tienden a mostrarse agresivos. Y siempre advierten una posible agresión. ¿Cómo? Sus orejas estarán hacia adelante para estar atento o hacia atrás si su agresividad viene como consecuencia de miedo.

Su cola estará levantada y mostrará los dientes fijando la vista al estímulo al que le hace sentirse así, acompañado de gruñidos fuertes y ladridos. Si se siente muy agresivo estará firme y quieto inclinando su cuerpo hacia adelante, con el pelaje del lomo y la cola posiblemente erizados. Si esto ocurre, déjale no le provoques y deja que se calme.

Está sumiso

Cuando un perro está sumiso, mantendrá las orejas hacia atrás y la cola entre las patas traseras, moviéndola. Evitará a toda costa el contacto visual como señal de sumisión. Echará el cuerpo hacia abajo emitiendo sonidos agudos dejando expuesto la barriga.

Dominancia

Si tu perro quiere mostrar dominancia pondrá sus orejas rectas y hacia adelante, con su cola levantada y la cabeza erguida y el pecho hacia afuera. Si ladra es que quiere mostrar su agresividad al mismo tiempo que su dominancia. También puede mostrar dominancia colocando su cabeza o su mentón o la pata en la parte posterior del cuello o en los hombros de otro perro.

Quiere jugar

Cuando tu perro quiera jugar contigo, estará con las orejas relajadas hacia adelante, con la cola levantada y moviéndola enérgicamente. Se sentirá relajado y te jadeará. Sus ojos estarán abiertos y se colocará tumbado con el culo hacia arriba como invitación al juego.

Llama tu atención

Para llamar tu atención empleará múltiples técnicas. Desde poner su pata en tu pierna, poner su hocico entre tus piernas, perseguirte por la casa, ladrarte para jugar, etc.

Depende de qué quiera conseguir al llamar tu atención, su forma de hacerlo variará de un modo a otro.

Consejos

Si tu perro se siente enfadado evita mirarle a los ojos directamente para que no se sienta amenazado. Pero para mantener una relación afectiva con tu perro y darle seguridad, mantén un contacto visual de forma regular con él cuando se sienta relajado.

Cuando aprendas a reconocer el lenguaje corporal de tu perro y a comunicarte con él de forma adecuada entendiendo lo que te quiere decir, podrás saber qué quiere en cada momento y cómo se siente. De este modo crearás un mejor vínculo de confianza con él.

Cómo interpretar las posturas de mi perro

Aunque no lo creas, las posturas del cuerpo de un perro te pueden decir mucho sobre su estado de ánimo y sobre sus emociones. Muchas de las señales serán muy sutiles y puede que te tome algún tiempo conocer todas sus expresiones, pero vale la pena el esfuerzo.

La postura de la confianza y la seguridad

 

Un perro que se siente seguro de sí mismo se mantendrá recto, tendrá su cola apuntando hacia arriba y probablemente meneándola lentamente; sus orejas estarán erguidas o relajadas, y en general se le notará fresco y relajado. Sus ojos tendrán las pupilas más pequeñas, ya que estas también están relajadas.

 

La reverencia

 

Un perro de frente a ti, con la cabeza y el pecho pegados al suelo, las patas delanteras extendidas y con su parte trasera y su cola hacia arriba, es una clara invitación a jugar. Esto se conoce como la "reverencia del juego".

Muchas veces este gesto se confunde con una postura de ataque, pero no hay porqué preocuparse, simplemente denota que es tiempo de jugar con tu mascota.

 

Movimientos de cadera

 

Los movimientos de cadera o empujones son otra señal de que tu perro quiere jugar. Seguramente tu perro ha estado girando alrededor de otro perro intentando derribarlo al suelo con su parte posterior, esto significa que tu mascota está buscando actividad y quiere jugar con otros animales.

Cuando tu perro te presente su parte trasera, esto es una señal de confianza, y dependiendo de tu perro, podría significar también que quiere que lo rasquen. Sacudir su parte trasera puede ser también una señal amistosa y de excitación.

 

Girar sobre sí mismos

 

El popular "Roll over" en inglés, es una acción mediante la cual el perro expone su vientre, y es un gesto que demuestra respeto por la autoridad. Dar un masaje en la barriga sirve como un excelente refuerzo para este tipo de comportamientos.

Esta acción también puede indicar la resistencia pasiva, o que está resistiéndose a una amenaza de manera pasiva e indirecta, usando sus pies para apartar el problema (como por ejemplo, un amo cortándose las uñas).

 

Deambular

 

Si tu perro está caminando sin ninguna dirección determinada (deambulando), puede ser señal de excitación, nerviosismo o aburrimiento, probablemente causado por falta de ejercicio o de cosas para jugar.

 

Pelo erizado

 

Cuando la tira de piel que corre por el medio de la espalda de tu perro se levanta, puede ser una señal de que el perro se siente amenazado y está tratando de aparentar ser más grande de lo que es.

No es necesariamente una actitud agresiva, pero si es una señal de que tu perro se encuentra en "alerta máxima", listo para lo que sea que pueda venir después. Un perro asustado puede morder, así que ten mucho cuidado si te encuentras cerca de un perro que está erizando sus pelos.

 

 

Asustado o inseguro

 

El perro intentará esconderse o agacharse. Una leve inclinación denotará sumisión o nerviosismo. Otra respuesta puede ser la espalda arqueada, con las piernas ligeramente flexionadas, y la cola hacia abajo (pero no escondida abajo), con la mirada fija en lo que lo está inquietando.

 

De repente se inmoviliza en el medio de una actividad

 

Esto significa que su perro no se siente seguro de sí mismo y preferiría que lo dejaran solo, o incluso que se está preparando para un ataque. Esto es común cuando un perro está sosteniendo un hueso. ¡No te atrevas a interponerte entre un perro y su hueso!

 

Agresivo o amenazado

 

El perro se inclinará hacia adelante y estará rígido. Esto ocurre como respuesta a lo que el perro percibe como una amenaza o un desafío. En estos casos, la cola se esconderá debajo del animal, y éste empezará a moverla o de una manera rápida y frenética. También es probable que las partes blancas de los ojos se hagan visibles cuando el perro se gira para mirar.

Cómo interpretar las miradas de mi perro

¿Alguna vez has oído el refrán: los ojos son la ventana del alma? Bueno, pues muchas veces los ojos de un perro logran expresar tanto como los ojos de un humano, y así como aprendes a interpretar las señales en los ojos de las personas, también se puede aprender a interpretar las de tu perro.


Ojos bien abiertos

 

Esto significa que tu perro se siente alerta, juguetón, y que está listo.

 

Mirando fijamente

 

Este es un comportamiento típicamente dominante y desafiante.

 

Evitando el contacto visual

 

Puede ser una forma de cortesía, deferencia o sumisión.

 

Parpadear o guiñar

 

Tu perro está siendo juguetón.

 

Con los ojos entrecerrados

 

Esto puede indicar que tu perro se siente agresivo y se está preparando para atacar. Este gesto puede ir acompañado de la mirada fija.

Cuáles son los errores más comunes al educar a un perro

En ocasiones cuando nuestro perro no nos obedece nos frustramos y pensamos que es él quien tiene el problema, porque nosotros como dueños lo hacemos todo bien. ¿Estás seguro de eso? Educar a un perro no sólo consiste en alimentarle, cuidarlo para que esté sano y jugar con él. Educar a un perro va mucho más allá, y es esencial hacerlo bien para garantizar una buena convivencia y un estrecho vínculo afectivo.

 

Castigar en lugar de reforzar

 

El castigo siempre resulta desagradable, y es que un refuerzo positivo obtendrá mejores resultados y además, de forma permanente. Olvídate de las reprimendas o los castigos y apuesta por los premios cuando tu perro haga algo bien.

 

Órdenes severas

 

En ocasiones ante un comportamiento del perro que se quiere frenar, en lugar de enseñarle adecuadamente a cómo erradicar esa conducta, hacemos que desaparezca de forma severa frenando el comportamiento de golpe. Por ejemplo con un "para" o un "no" acompañado de un movimiento brusco. Por tanto huye de las órdenes contundentes cuando quieras que tu perro deje de comportarse de algún modo, puesto que de esta manera le generas estrés y ansiedad. Enséñale siempre en positivo.

 

Castigos físicos

 

 Usar la fuerza con tu perro es un error y además, grave. Esto es cruel y pueden tener consecuencias negativas y muy poco deseables. ¿Por qué? Porque siempre provocará en tu perro el mismo sentimiento: miedo. Y el miedo le generará frustración, y la frustración siempre va acompañada de agresividad.

Si usas agresividad con tu perro, volverá a ti en forma agresiva también. Así que olvídate de este tipo de reprimendas y trata a tu perro como se merece: con cariño y respeto.

 

Dar órdenes complicadas

 

 Debes tener paciencia para que tu perro pueda aprender correctamente. Las prisas porque aprenda son absurdas, porque tiene su propio ritmo de aprendizaje. Paciencia y constancia serán tus aliados. Así que olvídate de órdenes complicadas y demasiadas enseñanzas juntas que sólo harán que tu perro se confunda. Poco a poco mejor.

 

Culpar al perro de sus errores

 

 ¿Estás seguro que es tu perro quien tiene la culpa de tirar de la correa o de no comportarse adecuadamente? Si no logras enseñarle por falta de paciencia, la culpa siempre será tuya y nunca de tu perro. Pero no debe ser motivo de enfado o frustración por tu parte, únicamente necesitarás aplicarte e implicarte más en la educación y comprensión de tu perro.

 

Castigar al perro después de lo ocurrido

 

Además de que, como hemos dicho, los castigos no son buenos aliados, aún lo son menos si encima le castigas cuando ya ha ocurrido su mal comportamiento. Si no le "pillas en el acto" no sirve de nada regañarle.

Cómo evitar que mi perro robe comida

Uno de los problemas que más enfrentan los dueños de canes es el carácter glotón de estas mascotas, que son capaces de comer su comida, robar la comida de otros animales, hurgar en nuestra basura o en los contenedores de la calle e incluso meterse en nuestro plato cuando estamos distraídos. Corregir este comportamiento requiere de paciencia de nuestra parte.

Muchas personas piensan que su perro roba comida porque no lo alimentan bien, pero si tu animal está comiendo la cantidad adecuada para su edad y actividad no debes preocuparte por esto. Toma en cuenta que son animales muy glotones a los que les encanta comer y siempre estarán dispuestos a probar algo nuevo y diferente al pienso

Desde cachorros debemos acostumbrarlos a comer siempre de su bol y a alimentarse solo con pienso y galletas especiales para perros. Si le das de tu comida de vez en cuando o eres de los que le arroja al perro algo de lo que está cocinando, lógicamente el animal desarrollará gusto por estos alimentos y te pedirá cada vez que te vea comiendo

¿Qué hacer si ya es tarde para esto?, pues en principio tener mucha paciencia porque te costará el doble corregir la conducta. Comienza por hacer que tu perro entienda que el "líder de la manada" eres tú y no él, puedes conseguirlo con un sencillo paso, sirve su comida siempre después de que tú hayas comido

Si quieres hacerlo muy obvio entonces llena su bol con pienso, colócalo en un lugar al que él no pueda acceder y justo al lado del bol, mientras el animal te observa, come cualquier cosa (una fruta, una galleta etc) y después coloca el bol en su lugar habitual para que él coma. Repite este proceso durante al menos una semana, de este modo le das a entender al animal que no son iguales y que él tiene su momento para comer y tú el tuyo

Nuestra comida nunca debe quedar al alcance de la mascota, pues hará lo que sea para obtener un pedazo de pollo o de carne y cualquier otra cosa que le parezca agradable. De preferencia no permitas que el animal entre a la cocina cuando estés preparando alimentos ni que esté cerca cuando estén comiendo, así evitaremos ataques de ansiedad y glotonería

Muchos perros adoran robar comida de la basura, para evitarlo coloca tu contenedor dentro de un armario y asegúrate de que está bien tapado, de esta forma el animal no podrá acceder a él. Si consigue el modo de hacerlo puedes encontrar en las tiendas de animales un producto especial, no tóxico, de sabor amargo que sirve justamente para corregir este comportamiento

El animal debe comprender que robar comida no es correcto, por eso cuando lo encuentres haciéndolo debes tomarlo delicadamente y de forma enérgica decirle NO, de este modo entenderá que no debe hacerlo. Puede que tengas que repetir esta acción varias veces antes de que corrija su conducta

En la calle, cuando paseas a tu perro, es mucho más difícil evitar que hurgue en los contenedores y papeleras, por eso deberás tener mano muy firme para controlarlo y alejarlo de estos lugares cuando notes que se dispone a buscar comida

Si tienes un cachorro no olvides que los perros tienen la capacidad de desarrollar hábitos muy rápido, si lo has acostumbrado a darle comida humana de vez en cuando y premiarlo con alimentos que no son propios de su consumo es normal que el perro los aprecie. Mientras más firmes seamos durante los primeros meses, mejor conducta tendrá el animal a medida que vaya creciendo.

Cómo superar el miedo a los perros de forma sencilla

La cinofobia es el miedo particular o descontrolado a los canes, puede deberse a una mala experiencia del pasado o a un sentimiento completamente desconocido en el que estos animales son vistos como una amenaza. Este tipo de fobia limita la vida de muchas personas que experimentan ansiedad e incomodidad incluso frente a razas pequeñas por eso resulta importante encontrar el modo de superar el miedo a los perros de forma sencilla.


Identificar el origen del miedo es el primer paso que debes dar para superar esta fobia. Explora en tus recuerdos o consulta a tus familiares para intentar saber si esta ansiedad proviene de una mala experiencia del pasado o si es un temor que ha crecido dentro de ti por razones desconocidas.

 

Es bueno que entiendas que si bien hay razas que por su aspecto físico pudieran parecer intimidantes o agresivas, no todos los perros cuentan con estas cualidades y gran parte de su actitud tiene que ver con su crianza. Debes informarte acerca de estos animales para que el conocimiento te ayude a apaciguar el miedo

La ignorancia y repetir lo que muchos repiten solo te servirá para reforzar tus temores. "Los rottweiler son agresivos, los pitbull son violentos", este tipo de canes son grandes y muy fuertes pero si son criados de forma adecuada no son animales violentos, por eso debes usar la razón más que la emoción para combatir tu fobia

Después de ubicarte en el punto de la razón y el conocimiento es hora de que comiences a enfrentar tu miedo pues la única forma de superarlo, por eso debes exponerte gradualmente a la presencia de los perros

Comienza con perros cachorros que te inspiren ternura y ganas de protección, si es el de un amigo o conocido mejor pues así podrás acompañarlo durante su crecimiento e irte involucrando con la mascota y conociendo su carácter noble y amigable

Cuando tengas más control de la situación podrás exponerte a otro nivel, por ejemplo jugando con el perro de un desconocido que te inspire confianza. Debes ir probando tus límites en vez de quedarte encerrado en la zona de confort de tus miedos

Si tu miedo se debe a una experiencia pasada recuerda que eso ya ocurrió y que no todos los animales merecen ser juzgados por un solo incidente. Si desconoces el origen con más razón es momento de que lo superes no tiene sentido padecer un miedo que te domina si ni siquiera sabes de donde proviene, esfuérzate por combatirlo

Si a pesar de intentar seguir estos consejos y esforzarte por superar tu miedo a los perros, sientes una fobia paralizante cuando cualquier can se te acerca, y piensas que esta condición puede estar limitando tu vida, quizá es recomendable que visites a un terapeuta. Un profesional podrá ayudarte a superar tu miedo a los perros. Pero recuerda que no hay fórmulas mágicas y que todo el trabajo depende de ti y tus ganas de dejar a un lado este temor.

Cómo pasear varios perros a la vez

¿Tienes más de un perro y no sabes cómo sacarlos a pasear el mismo tiempo? ¿Se descontrolan y no sabes cómo calmarlos? La mayoría de los amantes de los perros adoptamos más de uno si las dimensiones y características de nuestro hogar y economía nos lo permiten. Pero, ¿pensamos en todo lo que supondrá la entrada de un nuevo can? El /como-cuidar-a-tu-perro-4120.html" target="_blank">cuidado del perro no solo consiste en darle de comer, una cama para dormir y tener su higiene controlada, pues hay muchos otros elementos que debemos tener en cuenta. El paseo es uno de ellos, puesto que el ejercicio es un factor fundamental que no podemos descuidar si queremos que nuestro can crezca sano, tranquilo y feliz. Y si lo que quieres es dedicarte a ayudar a otras personas sacando a sus perros a pasear, necesitarás algunas claves para tenerlos a todos bajo control. Para que puedas ocuparte de todos tus cans al mismo tiempo y el paseo deje de ser una tortura, en este artículo te mostramos cómo pasear varios perros a la vez.


Lo más importante para poder pasear a varios perros a la vez y que no se descontrolen es tener tu posición como líder clara y bien marcada. Ten en cuenta que ahora llevas a una manada y que los perros se rigen por una jerarquía, de manera que tienes que declararte el líder para que te sigan y su actitud sea tranquila y sumisa. Para ello, es fundamental que seas tú el primero que salga por la puerta y el primero en entrar cuando finalice el paseo.

 

Antes de salir ordena a todos los perros que se sienten, no abras la puerta hasta que estén todos calmados y sentados. Si alguno se descontrola dale un toque, ponte delante con actitud autoritaria y repite la orden hasta que se siente. Cuando lo haga, no olvides felicitarlo, el condicionamiento positivo es fundamental para un correcto adiestramiento. Tu actitud es fundamental para determinar la de los perros, si tú estás intranquilo y nervioso ellos también lo estarán.

 

El tipo de correa importa a la hora de pasear varios perros a la vez. Las correas extensibles son altamente perjudiciales en estos casos, pues eliminan toda posibilidad de control sobre los canes. Deberás utilizar correas cortas, de extensión fija, e individuales (una para cada perro), para tener un mayor control sobre los canes y corregirlos individualmente. Los perros deben ir a tu lado durante el paseo, jamás por delante, recuerda que el líder eres tú. De manera que, has de ir siempre por delante de todos los perros para mantener tu posición. Si alguno se adelanta, detente y dile 'No' al tiempo que le das un ligero tirón con la correa para que advierta la corrección y se detenga. En este sentido, el collar es otro elemento fundamental.

 

Cuando paseas a dos o más perros al mismo tiempo lo mejor es ponerles collares de cuello para comunicarte mejor con ellos. Deberás colocar los collares en la parte alta del cuello, justo debajo de las orejas, puesto que es más sensible para ellos y con un solo toque tienden a detenerse.

 

El tiempo es un factor fundamental a la hora de pasear a varios perros a la vez. Es evidente que en función del tamaño, peso y raza del can tendrá unas necesidades u otras y requerirá de más o menos tiempo de paseo. Si tienes perros de diversos tamaños y razas deberás estipular un tiempo intermedio para intentar suplir las necesidades de todos. Una hora de paseo es el tiempo ideal, pero si la mayoría son de raza pequeña, como Chihuahua o Yorkshire, redúcelo a 30-45 minutos.

 

La posición de los perros durante el paseo también juega un papel importante, pues debes equilibrarlos el máximo posible. Para ello, intenta agruparlos por tamaño, coloca los más grandes a un lado y los más pequeños al otro, para que entre ellos exista una coordinación. Y, si alguno de los perros es más inestable y tiene tendencia a pararse a menudo o entretenerse deberás colocarlo solo a un lado para evitar que distraiga al resto del grupo. En estos casos, deberás educar al perro a pasear primero para poderlo integrar en la manada.

Las recompensas son esenciales para educar a los perros y que todos vayan a la par durante el paseo. Para ello, felicítalos y dales un premio cada vez que les hagas correcciones y respondan adecuadamente. Y, lo más importante, estipula un tiempo de exploración, pues esta es la mayor recompensa que puedes darle a un can. A los perros les encanta olfatear y lo harán cada vez que puedan pero, como hemos dicho, el líder eres tú y eres quien decide cuándo pueden explorar el terreno.

Cuando los perros hayan alcanzado una actitud y estado mental adecuado durante el paseo prémialos con un tiempo definido para hacer sus necesidades y olfatear. De la misma manera que has sido tú quien les ha dicho cuándo pueden oler debes ser tú quien diga cuándo termina esta recompensa.

Debes mantener tu posición de líder también en casa. De manera que, ordena a los perros que se sienten, sé el primero en entrar y, una vez dentro, no dejes que pasen del recibidor hasta haberles quitado las correas o, simplemente, hasta que tú lo digas. ¡No olvides el premio de después del paseo! Dales de comer y beber cuando les permitas entrar para que entiendan que han de ganarse la comida y el agua con un buen comportamiento durante el paseo.

Cómo enseñar a mi perro a traer la pelota

Buscar y traer la pelota es uno de los juegos más comunes a los que solemos recurrir cuando paseamos a nuestros perros o los llevamos a hacer ejercicio. Sin embargo, no siempre conseguimos que nos hagan caso y puede resultar complicado que busquen o traigan el objeto que hemos lanzado.

El juego de buscar y traer la pelota consta de 4 fases que deberás enseñar a tu perro si quieres que lo realice correctamente:

Ir a buscar la pelota

Coger la pelota

Traer la pelota

Soltar la pelota

 

Las dos primeras etapas del juego son las más sencillas de enseñar, el problema siempre radica en las dos últimas, pues los perros acostumbran a poseer la pelota y no traerla ni soltarla. Así, esto será lo primero que trabajaremos. Para motivar a tu can y conseguir que tenga interés en jugar con la pelota o cualquier otro objeto, deberás dedicar unos minutos a jugar con él sin lanzarla. Así, ordénale que se siente y agita la pelota cerca de su hocico para llamar su atención y centrarla en el objeto. Puedes dejar que la coja, de hecho es bueno que lo haga para que se acostumbre y sea mucho más fácil enseñarle a traerla cuando se la lancemos.

 

Cuando coja la pelota dale una orden, como por ejemplo 'Toma', para que la asocie y tome el objeto siempre que se lo órdenes. Si no coge la pelota de forma instintiva deberás incitarlo tú. Para ello, presiona levemente con tus manos entre la mandíbula superior e inferior de tu can, haciendo que abra la boca. Cuando la abra, ponle la pelota dentro a la vez que dices la orden 'Toma' y felicítalo efusivamente. El condicionamiento positivo es fundamental a la hora de adiestrar a un perro, por ello debes felicitarlo cada vez que haga algo bien. Cuando haga esto con fluidez, deja la pelota en el suelo y dale la orden para que la coja. Prémialo cada vez que lo haga.

Ahora le enseñaremos a soltarla. Para ello, no dejes que suelte la pelota sin que tú se lo hayas dicho. Deja que tenga el objeto en la boca unos segundos, coloca tu mano abierta bajo su hocico y dale la orden 'Suelta' o la palabra con la que te sientas más cómodo. Puesto que lo que queremos es que deje la pelota por sí solo, no debemos quitársela nosotros de la boca, pues estaremos creando el efecto contrario y el perro pensará que debe esperar a que se la quites tú. Deberás repetirle la orden varias veces durante 20 minutos, como máximo, y practicarlo varios días hasta que la aprenda. Comprobarás que al principio a tu perro le costará un poco soltar la pelota pero que, con insistencia y paciencia, relacionará la mano y la palabra con el acto de dejar caer el objeto.

 

Cada vez que tu perro suelte la pelota sin que se lo hayas dicho deberás decirle un claro 'No' y dársela otra vez, y cuando lo haga bien felicitarlo. Cuando haya aprendido las órdenes de 'tomar' y 'soltar' la pelota, ya podemos proceder a lanzarla. Para ello, busca un lugar amplio, donde pueda correr, y haz que se siente. Luego, lanza la pelota no muy lejos y dale la orden 'Busca' para que la asocie con el acto de perseguir el objeto.

 

Si al lanzarla tu perro persigue la pelota pero no la coge, dale la orden que le enseñaste para tomarla y, acto seguido, indícale que venga hacia ti. Cuando lo tengas delante, dile que se siente y dale la orden 'Suelta' que le inculcaste anteriormente. Prémialo cuando lo haga, utiliza chucherías para perros a fin de motivarlo más.

 

Si no has enseñado a tu perro la orden 'Ven', deberás hacerlo. La mejor manera es aprovechando situaciones cotidianas, cada vez que tu can se acerque a ti, ya sea para comer o cualquier otra cosa, dile 'ven' y felicítalo. Así aprenderá a asociar el acto de ir hacia ti con la palabra.

 

Pon en práctica todas estas indicaciones y juega con tu perro cada día hasta que aprenda a traer la pelota. Si la raza de tu can es de caza, te será mucho más fácil que aprenda a ir a buscar el objeto y cogerlo, pero te costará más conseguir que lo traiga y lo suelte, pues lo tomará como su presa. Deberás insistir en los últimos pasos hasta que los interiorice. El ejercicio del perro es fundamental para que libere tensiones y no acumule estrés.

Cómo enseñar a un perro a no morder las plantas

Expertos y veterinarios aseguran que los perros acostumbran a comer plantas y hierba cuando tienen malestar estomacal como método de curación, para limpiar su estómago, por un trastorno emocional o por aburrimiento. En cualquier caso, que tu perro coma plantas no es del todo nocivo si la vegetación es salvaje y no lleva ningún tipo de producto tóxico. Cuando el perro empieza a morder las plantas de casa o nuestro propio jardín, tenemos un problema puesto que nosotros sí acostumbramos a utilizar productos especiales para el cuidado de las plantas, que pueden provocar que nuestra mascota se intoxique.


Uno de los motivos por los que los perros muerden las plantas es por aburrimiento, falta de atención, inseguridad o, si son cachorros, por el dolor de encías producido por el desarrollo de la dentición. En estos casos, resulta muy eficaz comprar un juguete para perros que puedan morder en lugar de las plantas y calmar su ansiedad.

 

Otro de los motivos por el cual tu perro puede morder las plantas es la falta de ejercicio. En función del tamaño y peso del perro, necesitará un tiempo mínimo de ejercicio al día para quemar la energía suficiente. Conoce las características de tu perro y adecúa el paseo a ellas.

Una vez establecido el tiempo de ejercicio correcto y comprado el juguete adecuado para morder, podemos empezar con el adiestramiento para que el animal no muerda las plantas. En cuanto el perro se acerque a morder las plantas de tu casa debes ir e inmediatamente decirle un "NO" rotundo y contundente. De esta manera el perro entenderá que está haciendo algo mal.

 

En cuanto le digas a tu perro "NO", dale el juguete para morder para que lo tome como sustituto y calme su ansiedad con él. Cuando coja el juguete y empiece a jugar, elógialo con voz alegre y prémialo con una golosina para perros. Recuerda que el condicionamiento positivo es vital para el adiestramiento del perro. Repite este proceso hasta que el perro lo interiorice y coja por sí solo el juguete para morder.

 

Si por el contrario, el juguete no funciona y tu perro continúa mordiendo las plantas, rocía las plantas con un producto de sabor amargo o picante. Utiliza productos naturales para que las plantas no queden dañadas y el perro tampoco. Los productos con olores muy fuertes y desagradables también funcionan. Te recomendamos que comentes con tu veterinario los productos que piensas usar para asegurarte de que no son dañinos para el animal.

 

Si rociar las plantas tampoco funciona, y no hay manera de enseñar a tu perro a no morder las plantas, lo mejor es que dejes las macetas fuera de su alcance o las cerques con un vallado. Si además tu perro no obedece a ninguna orden, es recomendable que lo lleves a un adiestrador profesional.

Fuente: uncomo.com

Canguro en Murcia

Aline Carrasco ...

Educador en Murcia

Raul Hernandez ...

Peluquero en Murcia

MAS QUE PERROS