Cómo saber si mi perro tiene moquillo

Cómo saber si mi perro tiene moquillo

Adoramos a nuestra mascota, con la que compartimos mucho tiempo a diario. Por eso cuando la vemos decaída y apática enseguida nos preocupamos por su salud, una reacción importante para determinar si realmente le ocurre algo grave. Existen distintas enfermedades que pueden afectar a nuestro can, de todas ellas el moquillo es una de las más graves, y es que si no es tratada a tiempo puede ocasionar la muerte del animal.

¿Qué es el moquillo?

El moquillo, conocido también como distemper, es un peligroso virus que afecta a los perros y a otras especies animales. Se trata de una virosis que es muy cercana al sarampión en los humanos, afectando de forma importante a los animales, en especial a los cachorros y los perros mayores, que pueden desarrollar más complicaciones.

Aunque existe una vacuna contra el moquillo, muchos animales son vulnerables aún a este virus que se encuentra ampliamente propagado en el mundo.

¿Cómo se contagia?

Al tratarse de un virus, la forma de contagio reside en el contacto con los fluidos de animales infectados, incluyendo el agua o la comida que ha sido consumida por los mismos. La enfermedad es capaz de viajar por aire, por lo que ésta es otra forma de contagio habitual.

Una vez en el cuerpo del animal, el virus toma entre 14 y 18 días para incubarse, momento tras el cual comienzan a mostrarse los primeros síntomas.

Síntomas del moquillo

La clave para detectar si nuestra mascota está mal de salud es observar siempre con atención su comportamiento. En el caso del moquillo se presentan síntomas muy claros que, con el avance de la enfermedad, van atacando distintas partes del cuerpo del perro a nivel respiratorio, intestinal, cutáneo y neurológico.

Fiebre, que puede aparecer 6 días después del contagio. Desaparece y vuelve a aparecer a medida que la infección va avanzando.

Apatía, pérdida del apetito y decaimiento, el perro deja de ser tan activo como de costumbre.

Disminución en el consumo de agua, lo que conduce a la deshidratación. En este punto ya hay suficientes razones para llevar al animal al veterinario, sin embargo se presentan otros síntomas más claros que apuntan directamente al moquillo.

Problemas respiratorios importantes, con tos, dificultad para respirar y secreciones nasales verdes.

Problemas intestinales como diarrea constante y amarilla y vómitos.

Conjuntivitis o secreciones oculares.

Erupciones en su piel y endurecimiento de las almohadillas de sus patas.

Tics, convulsiones y en casos más graves parálisis.

¿Cómo diagnosticar el moquillo?

Los primeros síntomas del moquillo pueden apuntar a diversas enfermedades, pero una forma de determinar si se trata de éste virus o de cualquier otra infección es analizando las secreciones oculares producidas por la conjuntivitis. Los problemas respiratorios y el endurecimiento de las almohadillas son síntomas importantes que normalmente apuntan al moquillo, sin embargo siempre se realizarán pruebas para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento de perros con moquillo

El moquillo es una enfermedad de gravedad importante que no tiene tratamiento específico, a lo que apuntan los veterinarios es a aplicar medicación para contrarrestar los síntomas que se van presentando y permitir que el perro desarrolle sus propias defensas contra la enfermedad. Los antibióticos para luchar contra las infecciones que generan la enfermedad, los suplementos vitamínicos y los medicamentos para aliviar síntomas específicos son el tratamiento habitual en casos de moquillo.

Mientras antes se detecte el moquillo mejor son las expectativas de vida para el perro, evitando así que el virus avance y ocasione daños neurológicos irreversibles. Resulta muy importante acudir enseguida al veterinario si tu perro nunca ha sido vacunado contra moquillo y sospechas de su existencia, o si ha estado expuesto al entorno de otro animal infectado.

Cómo prevenir el moquillo

Ante cualquier enfermedad la mejor herramienta es siempre la prevención, y en el caso del moquillo es posible lograrlo con la vacunación oportuna. El perro debe vacunarse por primera vez contra el moquillo entre las 6 y 8 semanas de edad, y recibir el refuerzo de la vacuna cada año.

Si planeas montar a tu perra para que quede embarazada, lo mejor es inmunizarla antes de hacerlo, de este modo transmitirá los anticuerpos de la vacuna a los cachorros durante la lactancia.

Nunca lleves al perro al campo o lo pongas en contacto con otros animales sin antes haber recibido todas sus vacunas, en especial la del moquillo, pues estarás poniendo en riesgo su vida.