El paseo del perro es uno de los momentos más importantes y delicados al mismo tiempo del día. Y es que el ejercicio de tu can es fundamental para que canalice toda su energía y se desprenda de las tensiones acumuladas, además de aprovechar para hacer sus necesidades. En ocasiones puede suceder que tu perro se pare en seco, se siente y decida que no quiere caminar más, o directamente no quiera andar desde el inicio del paseo. ¿Qué hacer cuando esto ocurre?

Que tu perro se detenga en medio del paseo y no quiera andar más puede suceder por varias causas. La más común, por no haber enseñado correctamente a tu can a pasear. Las malas prácticas pueden provocar que tu perro adquiera malos hábitos, como no caminar. Otro motivo por el cual tu perro no quiere andar puede ser que simplemente está cansado y necesita tomar un respiro.

Si tu perro es adoptado y tuvo un dueño anterior, otra posibilidad es que el paseo le ocasionara un trauma, le produzca miedo y por ello no quiera caminar. Y si no lo es, puede que haya motivos de la calle que le produzcan temor, como los ruidos de los camiones, las motocicletas o los niños. Y, la última de las opciones más comunes es que tu perro se haya hecho daño en alguna articulación o en las patitas y le duelan al andar. En estos casos, lleva a tu perro al veterinario lo antes posible para que pueda tratarlo y curarlo.

Si no tiene ninguna dolencia, deberás seguir estas recomendaciones para corregirlo y retomar el paseo. Tu can debe asociar el paseo con cosas positivas, por ello, lleva siempre contigo una bolsita de premios y algún juguete. Una forma muy efectiva de hacer que tu perro camine es enseñarle el juguete para que vuelva a motivarse. Muéstraselo y da pequeños pasos hacia adelante para obligar a tu perro a levantarse y andar. Cuando lo haga prémialo con el juguete o una golosina. El condicionamiento positivo es vital para adiestrar a tu perro.

Otra de las causas por la que tu perro decida parar de caminar es que está cansado. Si esto es así es porque no has realizado las pausas adecuadas. Lleva a tu perro a pasear a un lugar amplio, como un parque, y, tras llevar un rato caminando, detente, siéntate en un banco y deja que tu perro descanse. En este momento puedes darle el juguete para que se tumbe y juegue con él. Realiza parones de 10 minutos y retoma el paseo.

Si tu perro le teme a todos los ruidos de la calle, incluidos los producidos por los niños, lo más recomendable es que tú te mantengas firme y no des por sentado el miedo de tu can. Tu actitud es fundamental puesto que sin darte cuenta se la transmites a tu perro y agravas su comportamiento y sensibilidad. Así, cuando pase un camión ruidoso, un niño, una motocicleta o cualquier elemento que produzca un ruido fuerte, no le des importancia y dale una golosina a tu perro para distraerlo y conseguir que no se asuste. De esta manera no se percatará de los elementos que le producen temor y no se detendrá. Poco a poco, reduce las golosinas hasta conseguir que tu perro normalice la situación y no se asuste.

Para que tu perro quiera andar y no se detenga durante el paseo es muy importante que lo eduques correctamente. Recuerda que si el motivo de la detención es por un trauma o molestia física debes llevarlo al veterinario. Si tras realizar estas indicaciones tu perro sigue sin querer caminar, acude a un especialista.

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